¿Y por qué no puede ser sencillo?

table2.jpgSupongo que a estas alturas os habéis fijado en las numerosas novedades presentadas en el SIMO. Por centrarnos en algo concreto, hablemos del teléfono móvil. En la actualidad hay alrededor de 44 millones de líneas para una población de 44 millones en España. Es evidente que el papel del móvil en la sociedad y en el consumidor es vital. Probablemente ninguno de nosotros es capaz de salir de su casa cada mañana sin el aparato en el bolsillo. En muchos casos, llegamos a tener diferentes terminales para diferentes usos: trabajo, uso personal, etc.

Yo me declaro un firme defensor de la sencillez en todas sus extensiones. Por lo tanto, defiendo las cosas sencillas, con toda su calidad eso sí, pero sencillas. Y por supuesto hablo también de hacer la vida sencilla al cliente como estratregia de otromarketing. ¿Por qué digo todo esto? Porque he visto teléfonos móviles en la feria que supongo que vendrán acompañados de libros de instrucciones de más de 300 páginas. Cuando se analiza el uso del móvil, seguro que la mayoría de las personas sólo lo emplea para llamar, enviar mensajes SMS, hacer fotos y en función de la franja de edad, grabar videos. Todas las demás funciones, que parecen fascinantes a la hora de comprar un teléfono y que hacen que la experiencia de compra en las tiendas se convierta en algo «eterno», después se convierten en «irrelevantes». Por lo tanto ¿por qué no hacer teléfonos más sencillos? Me parece bien que existan terminales cargados de alto contenido tecnológico para todos los amantes de la «última generación», pero ¿por qué no teléfonos fáciles de utilizar, agradables, y que se pueda aprender su uso con unas pocas páginas de instrucciones?  

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