enfoque

La cultura del éxito

Hasta hace relativamente poco tiempo, vivíamos inmersos en una cultura de éxito. Con esto, no pretendo decir que ya no lo estemos, tan sólo que no lo estamos tanto como hace unos años.

¿Recordáis cuando hace algunos años, existían superventas en la música, programas de televisión con audiencias multitudinarias, películas que arrasaban en taquilla a nivel mundial, libros que recibían las mejores críticas y en consecuencia también las mejores ventas? De todo esto, que parece lejano, no hace tanto. Hay un anuncio muy brillante que intenta reflejar todo esto.

Ahora todos nosotros tenemos nuestra propia discoteca en nuestro ordenador o en nuestro ipod, siguen existiendo superventas, pero somos nosotros los que decidimos y exploramos más que nunca, lo que queremos escuchar. Hoy pasamos más tiempo en Internet que delante del televisor y cuando nos gusta una película o una serie, tenemos al alcance del ratón toda la información disponible sobre lo que acabamos de ver. Cada vez más, son los comentarios y recomendaciones recogidas en las páginas on line de venta de libros o en los blogs, los que nos hacen seleccionar un título u otro para nuestra librería.

Todo esto que parece evidente, plantea muchos interrogantes ¿son conscientes realmente las empresas de todos estos cambios o todavía piensan en creer que vivimos en una cultura dominada por el éxito? Ya no estamos marcados y dominados por sociedad en la que un éxito marca las diferencias. Cada uno de nosotros define sus propios éxitos. Antes, las emisoras de radio formula nos decían que grupo musical era el grupo de moda y se convertía en un fenómeno fan. Ahora, gracias sobre todo a Internet, todos tenemos grupos de moda y cuantos más grupos escuchamos, más grupos queremos y podemos conocer. Éstas son las principales reflexiones del libro “La economía Long Tail” publicado recientemente por Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired.

En la actualidad existen multitud de nichos de mercado y multitud de posibilidades para las empresas. Ya no dependemos de 3 ó 4 canales de televisión, ahora la red no tiene límites y podemos navegar en busca de otros grupos en diferentes partes del planeta. En realidad, hasta nosotros podemos, sin problemas crear el propio éxito musical. Porque esta es una de las realidades de la sociedad actual, ya no nos manifestamos a través de las decisiones de compra. Nos expresamos a través de la compra. La idea de que podemos elegir entre diversos productos ya no es suficiente. No se trata de comprar una marca u otra, se trata de aportar nuestro punto de vista sobre esa marca. Y no hay lugar para hacerlo mejor que Internet.

En todos los mercados y en todas las empresas existe un número de productos que tienen un elevado porcentaje de ventas y muchas referencias con un grado de aportación a la facturación mucho menor. Pero sí obtenemos el global de todas estas pequeñas ventas, apreciamos que la suma es tan importante como cualquiera de los otros productos.
Hasta ahora las tiendas estaban limitadas por su extensión, capacidad, etc. a tener solamente aquellos productos cuyo éxito podía garantizar su rentabilidad. Un CD en una tienda o un libro, sólo estaba disponible si realmente se vendía. Ahora y gracias a la capacidad infinita de la red, esto ya no es problema y es posible tener infinitos artículos y todas las referencias posibles. Así, portales On line como Amazon, etc. pueden llegar a tener tantos artículos como referencias existan en el mercado. Y todos estos productos tienen ventas. No importa el tema que nos interese, ahora podemos encontrar respuesta a través de la red, y no sólo eso podemos compartir experiencias con otras personas que, como nosotros, pueden tener intereses muy particulares sobre ciertos temas.

Otro ejemplo lo encontramos en Google que no obtiene su principal beneficio de las acciones publicitarias de las grandes empresas, sino de la suma de las pequeñas acciones de las pequeñas empresas de los diferentes mercados a través de su modelo de adwords.

Pero tal y como dice Anderson en su libro, esto no sería posible sin una serie de elementos. El primero de todos, es la democratización de las herramientas de producción tales como el ordenador. Hoy gracias a la tecnología, todos somos capaces de rodar una película, grabar un disco, escribir una novela, etc. y ponerlo al alcance de todo el mercado. Tal vez nos falte talento, pero lo podemos hacer.

Pero por mucho que hagamos algo, si no existieran mecanismos de distribución como Internet, no podríamos mostrar al resto de personas lo que hecho, nuestra pequeña obra de arte. Además son necesarias herramientas que permitan conectar la oferta y la demanda de lo que estamos haciendo. Este es el caso de Google, con sus sistemas de búsqueda o Amazon con programa de recomendaciones en la Web.

Hoy los pequeños éxitos tienen más probabilidades que nunca de encontrar su mercado y en nuestras manos, está conseguirlo.

(www.otromarketing.es – octubre 2007)

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